¿Qué pasa en ese periodo entre el divorcio y la liquidación de la sociedad de gananciales?

Una de las causas de conclusión de la sociedad de gananciales es por disolución del matrimonio (divorcio, fallecimiento de un cónyuge, etc.).

Es decir, dictada la sentencia de divorcio, la sociedad de gananciales concluye de pleno derecho (art. 1392 Código Civil).

Ahora bien, la liquidación de la sociedad de gananciales no es obligatoria que se efectué cuando el matrimonio se divorcia, por lo que puede darse el caso de un matrimonio que se ha divorciado pero cuya sociedad de gananciales no ha sido liquidada.

De esta forma, la Jurisprudencia viene entendiendo que durante el periodo comprendido entre la disolución del matrimonio (por ejemplo por divorcio) y la liquidación de la sociedad de gananciales, surge una comunidad denominada postganancial sobre la antigua masa ganancial, cuyo régimen ya no puede ser el de la sociedad de gananciales, sino el de cualquier conjunto de bienes en cotitularidad ordinaria, en la que cada comunero (en este caso cada cónyuge) ostenta una cuota abstracta sobre el “totum” ganancial,  pero no una cuota concreta sobre cada uno de los bienes integrantes del mismo.

Así, esta cuota abstracta subsistirá mientras perviva la expresada comunidad postmatrimonial y hasta que, mediante las oportunas operaciones de liquidación-división, se materialice una parte individualizada y concreta de bienes para cada uno de los comuneros.

¿Por qué normas se regirá la comunidad postganancial?

Esta comunidad postganancial, ya no se regirá por las normas de la sociedad de gananciales, sino por las reglas de la comunidad de bienes ordinaria y, en concreto, por lo dispuesto en el artículo 393 del Código Civil, en relación con la contribución de cada partícipe al pago de las cargas: pago proporcional a las respectivas cuotas; que en el caso de la de gananciales es siempre igual y por mitad.

Artículo 393 Código Civil:

“El concurso de los partícipes, tanto en los beneficios como en las cargas, será proporcional a sus respectivas cuotas. Se presumirán iguales, mientras no se pruebe lo contrario, las porciones correspondientes a los partícipes en la comunidad.”

Ejemplo:

En un matrimonio divorciado que no ha liquidado la sociedad de gananciales, cada miembro recibirá tanto el 50% de los beneficios como deberá contribuir al 50% del pago de las cargas del patrimonio ganancial, ya que ha surgido una comunidad ordinaria a partir del divorcio sobre todos los bienes, que seguirá de esta manera hasta tanto no se liquiden los gananciales y cada uno de los comuneros se adjudique bienes concretos o cuotas determinadas sobre estos.

Por lo tanto, disuelto el matrimonio, las cargas que pesan sobre el patrimonio postganancial son deudas de ese patrimonio pendiente de liquidación, y deben ser cubiertas por mitad entre los comuneros, salvo claro está, que en el proceso de divorcio se hubiera acordado por las partes o adoptado por el juez alguna medida respecto de ellas.

En cuanto al momento de valoración de los bienes de la sociedad de gananciales cuando se vaya a efectuar la liquidación de la sociedad en un momento posterior, os dejamos otro de nuestros artículos titulado: “momento de la valoración del vehículo ganancial“.

Conclusión

Durante el periodo entre el divorcio y la liquidación de la sociedad de gananciales surge una comunidad denominada “postganancial” que se regirá por las normas de la comunidad ordinaria de los artículos 393 y siguientes del Código Civil.

En esta comunidad postmatrimonial sobre la antigua masa ganancial, cada comunero ostenta una cuota abstracta sobre el total ganancial, pero no una cuota concreta sobre cada uno de los bienes integrantes del mismo, cuya cuota abstracta subsistirá mientras perviva la expresada comunidad postmatrimonial y hasta que mediante las oportunas operaciones de liquidación-división, se materialice en una parte concreta de bienes para cada uno de los comuneros.

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